Los imputados, por su parte, siempre buscaron desligarse de las acusaciones. Emerenciano negó toda responsabilidad y sostuvo ante el jurado: “No tuve absolutamente nada que ver”. Además, relató su trayectoria social y los orígenes del barrio que lleva su nombre.
Acuña, en cambio, admitió haber intentado proteger a su hijo, reconociendo que actuó “como mamá”, aunque reiteró su inocencia respecto del crimen. Ayer, horas antes del veredicto, pidió la intervención del Poder Judicial chaqueño y denunció manipulación política en la causa.
“Con respecto a la causa, sí quería también decirles a todos que así yo quede condenada, hago el compromiso público de seguir luchando por todas las compañeras y compañeros que no tienen trabajo, por todos los compañeros y compañeras que hoy no tienen un plato de comida en su casa. Y también para que el Poder Judicial de la provincia del Chaco sea intervenido por el desastre que hicieron con esta causa, que ojalá no siente una jurisprudencia”, dijo la dirigente piquetera.
El tribunal popular escuchó a todos los acusados, quienes tuvieron la chance de dar sus últimas palabras. César Sena optó por guardar silencio hasta el final del proceso. Ahora son ellos, quienes deberán hablar.