Aquellos a los que les gusta llenar con tintes de épico y apelar a la poesía para darle brillos a los logros podrán hablar de aura y energías positivas que le dieron un envión al piloto argentino. Y, quién sabe, tal vez haya algo de eso, por qué no. Como sea, Colapinto redondeó el mejor resultado desde su llegada a Alpine al finalizar octavo y culminar un fin de semana constante.
Colapinto fue el mejor del resto durante todo el fin de semana en el semipermanente miamense, que se terminó con el triunfo de Kimi Antonelli con su Mercedes (el tercero en fila para el jovencito italiano). Nadie puede, por ahora, sentarse a la mesa de Mercedes, McLaren, Ferrari y Red Bull. Pero el que espera turno para acercar una silla (o un banquito, al menos) es Alpine. Los números así lo muestran: los franceses se ubican en el quinto escalón del Mundial de Constructores después de Miami porque desbancaron a Haas. El camino del desarrollo y actualización que hicieron los ingenieros del equipo comandado por Flavio Briatore fue el correcto y el A526 pegó un salto enorme después de Japón. Y en ese avance del coche, Colapinto pudo elevar su rendimiento.
Franco fue octavo todo el fin de semana, un puesto por delante de la mejor posición posible si se sacan a los ocho autos del conjunto superior. Finalizó octavo en la qualy del sprint, en la qualy de la carrera principal y fue octavo en el cierre de la competencia, empardando la posición de Azerbaiyán 2024, que había sido su mejor posición en tiempos de Williams. El punto alto que consiguió el bonaerense fue la clasificación. En carrera había mostrado varias veces su potencial, pero estaba en el debe en el momento de buscar la vuelta rápida y en Miami se sacó la espina. Y con el dato para nade menor de que fue más rápido que Pierre Gasly en cada salida a pista en las dos clasificaciones miamenses.
En la carrera, Franco no la tuvo fácil de entrada. No largó bien y perdió un par de posiciones, pero tuvo una ayuda inesperada: el trompo de Max Verstappen. El neerlandés hizo un 360 grados en la segunda curva y Gasly, quien había pasado al argentino, debió frenar casi a cero y Lewis Hamilton se tuvo que ir por afuera. En el revoleo, Colapinto pasó y se metió sexto, no sin antes haber vivido un susto con el roce que protagonizó con el inglés de Ferrari. Sin daños en el A526 (el SF-26 del heptcampeón se llevó la peor parte), desde ahí comenzó a mantener el ritmo que le permitió su auto y se mantuvo durante toda la carrera en el grupo de los diez.
Era esperable y lógico que Verstappen y Hamilton se recuperaran y lo superaran, como finalmente ocurrió. Pero eso no lo amilanó. Como si algo faltara, Franco se convirtió en la única carta de Alpine desde la sexta vuelta, después de que una mala maniobra de Liam Lawson tachara del GP de Miami a Pierre Gasly, quien marchaba 11º. Franco fue más veloz que su compañero en todo el fin de semana y solo quedó detrás en el sprint tras un toque con Verstappen que lo complicó. En el resto, fue siempre más rápido.
En la mayor parte de la carrera, Colapinto giró solo. El clasificador final lo dejó octavo, a 8s118 de Lewis Hamilton, el séptimo, y con una ventaja de 20s201 sobre Carlos Sainz, el noveno. Eso muestra a las claras que Alpine es ubicó en Miami como el claro líder de la zona media. Haas perdió terreno, hasta los Williams superaron a los dos estadounidenses, Racing Bulls también se cayó (sumado los errores de Lawson) y Audi apenas si pudo sacar sus autos a pista en un fin de semana para el olvido.
Alpine sumó cinco puntos en Miami y cuatro llegaron de la mano del argentino. Franco necesitaba ese paso al frente que llegó con un auto que lo hizo sentir mucho más cómodo y que le dio la chance de buscar los límites. Para eso hay que tener la confianza en alto y eso llega con resultados y buenas actuaciones. En China, la otra carreara en la que anotó con Alpine, había brillado en carrera, pero en el semipermanente estadounidense pudo también estar firme en clasificación.
Colapinto puso a su Alpine dos veces en Q3 en el mismo fin de semana (contando la qualy del sprint) y octavo en la carrera que más puntos reparte. Ese dato no es menor: hay que llegar hasta la posición a la que el auto permite. Y el octavo puesto fue un poco más por el error de Isack Hadjar con su Red Bull. De acá en más, será tiempo de refrendar en cada carrera lo hecho en Miami porque la carrera que marca dónde está cada piloto siempre es la última. Y Alpine deberá seguir el camino de desarrollo que mostró en Miami, porque los demás trabajarán mucho. Williams, que tenía sus coches pasados de peso en Japón y luchando por llegar a Q2, cerró Miami con los dos autos en puntos.
Se cerró una semana única e inolvidable para Colapinto. “En los últimos siete días se me cumplieron muchos sueños. Soy muy optimista es un buen comienzo y vamos a ir por más”, dijo el argentino como despedida. El próximo examen será en Canadá.
ESPN