Tras ocho años al frente de la Dirección de Niñez y Familia, el licenciado Manuel Santamaría se despidió de su cargo utilizando una metáfora sobre el trabajo de las abejas para reivindicar la labor docente y técnica. El funcionario señaló que, aunque a veces se cree que la única misión es "fabricar miel" —en alusión a las tareas operativas de cuidado y educación—, lo verdaderamente trascendental es la "polinización" o el impacto invisible en la vida de los niños. "La humanidad puede vivir sin miel, pero no puede vivir sin flores", afirmó Santamaría, destacando que el fruto más valioso de la gestión es aquello que el niño recordará siendo adulto, como "aquel abrazo oportuno, de aquel beso, y de aquella palabra".
En su cierre, el director enfatizó que el propósito final de su equipo fue lograr que en la vida de las personas "haya vida que florezca", más allá de la asistencia diaria. Al concluir su mandato, agradeció el compromiso de sus colaboradores y expresó su satisfacción por los objetivos alcanzados durante casi una década de servicio. "Me voy con el deseo de no solamente haber hecho miel, sino de haber logrado que en el alma de cada uno de ustedes del que trabajó conmigo algo haya florecido", sentenció Santamaría en su última jornada oficial.
PresenciasParticiparon del acto, la ministra de Educación, Ana Miño; secretarios y subsecretarios del Gabinete provincial, legisladores provinciales, demás funcionarios de la cartera de Desarrollo Social, personal del CDI “Mamita”, padres, tutores y público en general.